martes, 30 de diciembre de 2008

Me tenía que tapar la cara para protegerla de aquel aroma. No quería volver a olerla, era doloroso, abrasador y .. Otra vez no. ``Joder es una maldita droga´´ pensaba para mis adentros. Cada vez que esa fragancia rozaba mi rostro, mis dientes sollozaban, y mi corazón miraba con cautela mi irrevocable destino. Iba a hacerlo, iba a volver a sucumbir, pero no podía expresar llanto alguno. Pues menos podía desahogarme a mi manera(no más auto-sufrimiento). Cerré los ojos y mencioné las palabras mágicas. La flecha atravesó su `pecho.

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